Chiste de la petaca
El sacerdote de un pueblo siempre llevaba consigo un regalo de familia, el cual apreciaba muchisimo. Una petaca de la cual , de vez en cuando, daba un trago.
El tonto del pueblo, que siempre había visto al Cura darle tragos a la petaca se encapricho de esta y como además de tonto era un pesado, siempre que se cruzaba con el Cura le decía:
- Señor cura, por favor, regáleme usted la petaca que me guata mucho.
- Como voy a darte la petaca Juan… es un regalo de familia y como entenderás no puedo dártela.
Esto sucedía a diario, cada vez que el tonto se cruzaba con el cura le pedía la petaca y este siempre le contestaba lo mismo: que no podía, que se trataba de un regalo de familia al cual tenia mucho afecto.
Un día y otro y otro… y cada día igual, hasta que cierto día, el Cura, arto de soportar los ruegos del tonto accede y le regala la petaca para que le deje en paz de una vez.
Al cabo de unos dias, estando el Cura en el confesionario llega a confesarse la mujer más bella del pueblo. Esta le confiesa que ha pecado y que tiene un pequeño problema con una persona del pueblo.
- ¿De quien se trata hija? ¿Y cual es el problema?
- Padre, se trata de Juan, el tonto del pueblo.
- ¿Y que es lo que pasa hija?
- Pues que cada vez insiste más en querer follarme.¿Que puedo hacer padre?
- Pues hija… !!!!date por jodida¡¡¡¡.
